En japonés, shido significa guiar. Entendemos la arquitectura desde una sensibilidad japonesa, donde el vacío, la luz y los espacios intermedios organizan la forma de habitar.
Casa Tamborini propone una forma de habitar basada en la continuidad y la permeabilidad visual. Sus dos plantas se vinculan constantemente: el nivel superior se asoma sobre los espacios inferiores, diluyendo los límites entre ambientes y construyendo una espacialidad continua, donde las alturas y las transparencias tienen un papel fundamental.
La materialidad interior incorpora madera, mientras que un recorrido inspirado en el engawa japonés acompaña el perímetro de la casa y establece una transición gradual entre interior, patios y jardines. Una cubierta inclinada a un agua define su silueta, amplía la altura interior y refuerza el carácter de refugio o cabaña buscado por sus habitantes.
Una planta cuadrada de 10 × 10 metros se organiza alrededor de un vacío central: un jardín interior hacia el que se orientan todos los espacios de la casa. Este vacío introduce luz, vegetación y profundidad, y continúa verticalmente hasta conectar con una terraza habitable, convirtiéndose en el corazón de la vivienda.
La envolvente oscura evoca el yakisugi, técnica tradicional japonesa de carbonización de la madera, y refuerza el carácter monolítico de la casa. Frente a esa materialidad exterior más cerrada, el interior se abre al jardín y al cielo, construyendo una relación constante entre arquitectura y naturaleza.
La remodelación de este PH de comienzos del siglo XX recupera el patio como centro de la vida doméstica. Un vacío central cubierto por una superficie de vidrio motorizada puede abrirse o cerrarse según el clima, transformándose alternativamente en interior o exterior.
El patio organiza las circulaciones, introduce luz natural, favorece la ventilación y mantiene una relación directa con el cielo y la vegetación. Una escalera helicoidal articula verticalmente la casa y conduce hacia una terraza concebida como un espacio más de uso cotidiano. La intervención propone así una nueva forma de habitar una tipología existente, donde el vacío vuelve a ser el elemento que reúne y estructura.
La remodelación se desarrolla en dos plantas alrededor de un patio interior que funciona como núcleo espacial de la vivienda. El vacío permite que la luz alcance los ambientes más profundos y genera relaciones visuales entre distintos recintos y niveles.
Más que separar, el patio conecta: introduce naturaleza en el interior, amplía las perspectivas y construye una pausa dentro de la densidad urbana. La casa se organiza así alrededor de un espacio aparentemente vacío que, en realidad, concentra luz, aire y encuentros.
La obra se encuentra actualmente en construcción: las fotos registran el momento en que ese vacío empieza a tomar forma en la estructura.
SHIDO es un estudio de arquitectura y diseño fundado por Mitsue Kido y Manuel Shibuya.
Mitsue Kido, arquitecta chilena (PUC), desarrolla una práctica que cruza arquitectura, diseño de producto y docencia. Su trabajo ha formado parte de ferias y exposiciones internacionales y mantiene un vínculo constante con el diseño, la materialidad y la cultura japonesa. Más sobre su trabajo en mitsuekido.com.
Manuel Shibuya, arquitecto (FADU) y licenciado en Economía (UNLA), desarrolla su práctica entre la arquitectura, la docencia y la investigación, explorando los cruces entre ambas disciplinas y su aplicación en proyectos de distintas escalas.
Desde Buenos Aires, Shido trabaja la arquitectura como un campo abierto al diseño, la cultura y otras disciplinas, buscando respuestas precisas, sensibles al contexto y a las formas de habitar.